Los patios de los centros educativos eran espacios limitados donde adolescentes y menos adolescentes correteaban durante los treinta minutos de recreo. Allí volaba la imaginación, los piques entre iguales, y hasta se prodigaban las mil y una formas de acoso entre chavales. «Hoy el patio del colegio ha saltado a la red de Internet y las situaciones que antes se resolvían en el patio, ahora se dirimen en la red». El inspector, jefe del grupo de Delitos Tecnológicos, cuyo nombre no se muestra por razones de seguridad, atiende cada mes una media de cinco denuncias de por problemas de ciberacoso, la mayoría son de adolescentes.
Las formas de ejercer este asedio contra el enemigo son variadas. Todo suele surgir cuando un conocido de la víctima se hace con la clave de su correo electrónico y comienza a remitir a conocidos bulos agrediendo la intimidad de los destinatarios, o bien directamente a través de las redes sociales o el ‘messenger’ suplantando la identidad del afectado. A partir de ahí, se monta el lío y por lo general bastante gordo.
«Por lo general siempre se suelen resolver estas investigaciones de forma satisfactoria. Detrás de estos casos no nos encontramos delincuentes habituales, sino personas con edades comprendidas entre los 15 y 23 años, sin antecedentes, del entorno de la víctima que suelen actuar sin medir bien la repercusión de su fechoría», apunta el jefe del grupo de Delitos Tecnológicos.
Mas Informacion :http://www.ideal.es/granada/20111102/local/granada/ciberacoso-entre-adolescentes-201111012058.html

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